La Selección Argentina venció en el Monumental a España por 4 a 1.
El elenco nacional dejó en evidencia los inconvenientes defensivos del conjunto ibérico a los 5 minutos, cuando Messi metió una gran pelota en profundidad y Tevez definió con un remate cruzado que se fue bastante lejos. El equipo de Del Bosque, parado en línea y desatento, empezó a entregar muchas ventajas y los de Batista, con otra intensidad, no perdonaron.
A los 9, Messi recorrió 30 metros con la pelota y la punteó atrás para Tevez, quien se la estiró y lo dejó cara a cara con Reina; la Pulga, como de costumbre, no se puso nervioso y la picó por encima del arquero. Y cuatro más tarde, el Apache aguantó una marca en mitad de chanca y asistió magníficamente a Higuaín, quien gambeteó al uno y definió desde un ángulo muy cerrado.
Sorpresa en Núñez, por contundencia de Argentina y por la pasividad española. El campeón del mundo empezó a manejar un poco más la pelota a partir de los 25, y dos más tarde Villa, el más inquietante de la visita, remató desde 30 metros de zurda y el balón se estrelló en el ángulo. De llegar con toques cortos, lo que caracteriza a los visitantes, poco y nada.
Argentina se mostró firme en defensa, con Mascherano delante de la línea de fondo, y preciso en el medio, con el buen trabajo de Banega y Cambiasso. Por su parte, Tevez y Messi ayudaron mucho por las bandas, retrocediendo y siguiendo a los laterales del rival. Y a los 33 llegó el premio para la entrega de Carlitos: Reina se resbaló tras un pase atrás y el Apache la empujó.
Quedó tiempo para una más de los ibéricos: a los 40, Villa ejecutó un tiro libre y la pelota, luego de un desvío en la espalda de Mascherano, pegó contra un palo. Flojo el trabajo español. Iniesta no fue desequilibrante, Xabi Alonso falló en la corta y Busquets, en la contención. Además, no trabajó el partido por afuera, por propias impericias y por la buena cobertura de Zanetti y Heinze.
Del Bosque metió mano y realizó varios cambios para afrontar la segunda etapa. Y el equipo mejoró porque se adueñó de la pelota, aunque también creció porque Argentina bajó un poco su intensidad, no presionó tan arriba y se conformó con el resultado. A los 5, Llorente avisó con un cabezazo que pasó muy cerca.
La Selección atacó muy poco, pero cuando lo hizo hirió. A los 7, Banega la punteó para Cambiasso, este desacomodó a toda la defensa española con un excelente taco e Higuaín disparó contra un palo para una excelente respuesta de Valdez, quien reemplazó a Reina. Ese fue el último intento del equipo de Batista hasta que llegó el cuarto.
Entró Xavi Hernández -el público se paró para aplaudirlo- y allí empezó a mejorar progresivamente el elenco visitante. A los 19, el mediocampista de Barcelona mostró sus grandes condiciones de pasador y Navas, por la derecha, disparó demasiado cruzado. Y a los 29, Cazorla le pegó desde afuera, Romero la manoteó y el balón volvió a estrellarse contra el horizontal.
También ingresó Pedro y el picante delantero azulgrana no tardó en preocupar. Primero forzó una gran atajada de Romero y luego, a los 38, la puso en el punto del penal para Llorente y el espigado atacante del Bilbao la clavó contra el poste izquierdo para decretar el descuento. Y a los 41, Navas tiró un buen centro, Cazorla llegó con lo justo y Demichelis la sacó en la línea.
Sobre el
final, Argentina se despertó de su siesta y le regaló a la gente una última pincelada. A puro toque en velocidad, la trajo desde el sector derecho de la defensa hasta la izquierda, el ingresado D´Alessandro la pisó luego de combinar con Cambiasso y la abrió para la subida de Heinze, quien se la puso en la cabeza a Agüero para el 4-1 definitivo. La fiesta fue completa. Vino el campeón del mundo y Argentina armó un festival.